
"Un día un grupo de vecinos creyó oportuno, necesario, presentar en el ámbito paceño algo que no fuese comercio e industria. Era preciso sembrar la semilla de la cultura; las escuelas existentes no lo eran todo ni lo suficiente para el conglomerado progresista paceño. Primero fue una tímida pero exuberante manifestación de lo que artística, artesanal, bibliográficamente atesoraba la ciudad. Era un caudal desconocido para muchos".
Este párrafo del diario "Sucesos" nos lleva al año 1972, cuando la comunidad paceña se aprestaba a celebrar el 6º aniversario de la Declaración de Ciudad. Los actos comenzaron el viernes 17 de marzo, a las 22 horas, con la inauguración de una Exposición Cultural en el salón parroquial.
Participaban de la misma los pintores Alfredo Spampinato y Félix González, el escultor Hugo Rubén Morganti, los escritores Pablo Capanna, Dr. José Pavlotzky y Ricardo Codesido, el constructor de guitarras Héctor Mario Calvelo, la poetisa Amalia Ribano de Valente, el investigador Dr. Marcos A. Freiberg y el escritor folklórico Libertario Blengio.
La exposición fue inaugurada por el P. José Luis Vendramín y a continuación el profesor Angel Lucio Fernández Gamio, Director de Cultura de la Municipalidad de General Sarmiento, expresó su satisfacción por las obras expuestas y felicitó a los artistas Inmediatamente el señor Oscar Villafañe, secretario de Gobierno, manifestó el agrado y el interés de las autoridades por este tipo de acontecimientos.
Todos los presentes -las personas mencionadas, más los integrantes de la Comisión de Festejos del 6º Aniversario, familiares de los expositores y amantes de las artes- vivieron un hecho trascendental: los expositores expresaron su deseo de darle continuidad a lo iniciado.
Retomando el artículo de diario Sucesos, afirma: "La lamparita ya estaba prendida. Era preciso más iluminación, perdurabilidad permanente. Un ateneo podía ser un vehículo, un cauce donde aunando esfuerzos e ideas podía llevarse adelante la corriente cultural".
Así, una semana después, el 24 de marzo de 1972, varios de los expositores y simpatizantes de las artes se reunieron en la parroquia San José Obrero, con el propósito firme de crear un Ateneo Cultural.
Visualizaban como objetivo principal llevar el arte y la cultura al pueblo. Designaron una pequeña comisión para redactar los estatutos provisorios, la que estaba integrada por Ricardo Codesido, Alfredo Spampinato y el P. José Luis Vendramín.
El 3 de abril, vuelven a reunirse, trabajando sobre los estatutos, que quedan para aprobar en una próxima reunión. Inmediatamente se abocan a proponer nombres para el Ateneo, y por sugerencia del Dr. Marcos Freiberg, deciden llamarlo "El Hornero".
Se elige la primer Comisión Directiva, que quedó conformada por: Dr. José Pavlotzky; presidente; P. José Luis Vendramín, secretario; Sr. Alfredo Spampinato, prosecretario; Sra. Amalia de Valente, tesorero; Mirta Calvelo, Dr. Marcos Freiberg y Sr. Ricardo Codesido, vocales.
En este día propusieron los siguientes objetivos:
1) Fomentar las artes, las letras y toda otra manifestación artística y cultural.
2) Llevar el arte, la ciencia y la cultura al pueblo.
3) Promover y alentar a los jóvenes en una auténtica vocación artística y cultural.
4) Promover la ornamentación artística de la Ciudad de José C., Paz.
En una nueva reunión, el 12 de abril, aprueban los estatutos. El Ateneo Artístico y Cultural "El Hornero" ya es una realidad, ahora manos a la obra.
El sábado 13 de mayo, el "El Hornero" realiza su primer acto en la Facultad Luterana, ante una sala colmada de público.
Abrió el acto el presidente, Dr. José Pavlotzky, con un breve discurso en el que se refirió a los recientes festejos del 6º Aniversario de José C. Paz como ciudad, y como industriales, comerciantes, agricultores, escritores y artistas que participaron en las respectivas exposiciones, al comprobar la honda repercusión popular de esas muestras, resolvieron crear una institución cultural para mantener permanente contacto con el pueblo y llevarles el arte y la cultura.
Explicó luego el porqué del nombre "El Hornero", aduciendo que se eligió el nombre de ese pájaro criollo, como modelo y ejemplo de trabajo silencioso y sin estridencias, pues el hornero es un modesto trabajador que construye su nido con amor, por eso su solidez es tal que nunca se derrumba. El hornero se caracteriza además por su fidelidad conyugal, y el Ateneo lleva su nombre porque quiere ser fiel a los principios cristianos de fraternidad y amor al prójimo; fiel a la tradición gaucha argentina y a los principios morales que cultivaron los fundadores de la nacionalidad.
El Dr. Pavlotzky, finalizó diciendo que, como la cultura universal es el mejor medio de unión entre los pueblos, el Ateneo se honraba iniciar sus actividades con esta Conferencia de categoría intelectual, dada por un argentino de alto prestigio universitario.
Luego presentó al profesor Carlos A. Benito, profesor de la Cátedra de Pensamiento y Lengua de la Mesopotamia antigua, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, quién disertó sobre: "Experiencia de un viaje por la antigua Babilonia"
Dicen las crónicas de la fecha: "Nuestra ciudad vivió una hermosa jornada de cultura que esperamos se repita mediante los sucesivos actos que realizará el Ateneo El Hornero".
Desde el inicio existió la constante de realizar mes a mes una actividad. La premisa de llevar la cultura al pueblo se concretizó a través de innumerables conferencias, entre las que podemos recordar a: "Del mundo de los objetos al mundo sin objetos en pintura" por el Dr. Adolfo Likerman; "Una escalada al Aconcagua" por Daniel Eisemberg y Danilo Piñones, esta conferencia tuvo que repetirse ante la cantidad de público asistente, el cual no cupo en el local; "La India" y "Homenaje a Hernandarias, yerno de Garay, en la fundación agrícola de Buenos Aires hace 400 años" por Virginia Carreño; "El alma de Manuel Belgrano" por el prof. Pedro Oscar Casas; "Estudio y observaciones bio-ecológicas sobre insectos de Salto Grande" por el P. Guillermo Villiner; "Energía solar, su aplicación y aprovechamiento" por el Ing. Jorge Guerrero; "Repaso de las escuelas pictóricas de nuestro siglo" por Constante Paladino; "La Antártida" por Orlando Hugo Britos; "Manuel Belgrano: historia de dos desobediencias" por Alfredo J. Calvo; "
Campaña del desierto" por el prof. Pedro Oscar Casas; "Análisis del lunfardo" por José Barcia, presidente de la Academia Porteña de Lunfardo; "La Música folklórica desde José Hernández hasta la fecha" por el prof. Daniel López Barreto...
Audiovisuales que llevaban al auditorio a conocer otros lugares, personas y monumentos, entre los que destacamos: "Bolivia y Perú" y Centroamérica y Méjico" por Teresa Plano, "Libertador General San Martín" y "Monumentos y lugares históricos de Buenos Aires" por el Dr. Jorge Klapenbach; "Conozca países de Europa" por el matrimonio de Jorge y Alicia Gabiani.
A través de la prensa local, el Ateneo cumpliendo su objetivo de "fomentar las artes y las letras y toda manifestación artística y cultural", hacia una constante invitación: "El que tenga inquietudes literarias, artísticas o simplemente humanas puede formar parte del Ateneo, que solito, sin subvenciones ni ayuda extralocales, pone su granito haciendo patria, engrandeciéndola espiritualmente, dentro de las posibilidades. Con nuestros actos creemos hacer historia de patria chica, despertar sensibilidad cuando el materialismo parece resecarlo todo. ¿Por qué hacemos esto? Entendemos que la cultura es tan necesaria como el pan y el vino de nuestra mesa. Adivinamos la pregunta que nos formularán: ¿Qué quiere El Hornero? Sobre todas las cosas, la amistad fraterna de todos los hombres del mundo; en nuestro ámbito lugareño, nuclear a los amantes de las expresiones artísticas y recreaciones espirituales; los que escriben, que acerquen su talento adornado con la prosa o un poema; los que pintan o se dedican a las artes plásticas, que se acerquen con sus colores y sus alegrías; usted ¿esculpe? ¿da vida a un tronco o a una piedra? Puede integrarse a El Hornero; ¿le gusta la música? Pueden formar parte de El Hornero".
Las actividades y las invitaciones permitían el acercamiento de nuevos integrantes: Fedorio Kowal, Giralt Lladó, Juliana Ramos de Lladó, Elia Hidalgo, Aída de Freiberg, Carlos Babington, Edgardo Tranzillo, Rogelio.
A la par seguía brindando cultura. Así para los amantes de la música rescatamos: "Concierto de piano y oboe", a cargo de Almah Melgar y Enrique Avolio; "Recital de piano" por Graciela Morano; "Concierto explicado" por Nélida Altube de Lipe con la colaboración del Coro polifónico de José C. Paz; "Concierto de guitarras" a cargo de profesores y alumnos del Centro Estudio de San Miguel, presentados por su director Osvaldo Piehl; concierto con la participación de la orquesta de la Escuela de Penitenciaria nacional, dirigida por el maestro Oscar Giovazino...
Otra actividad entrañable de "El Hornero" fueron los concursos infantiles de manchas. Hoy en la Plaza Manuel Belgrano, mañana en la Plaza de Mayo, otro día en la Plaza Conquista del Desierto, después en el Barrio Primavera o en el Barrio Las Acacias. Recordando un nuevo aniversario de la declaración de Ciudad o celebrando el día nacional de las artes.
Allí llegaban con su mesita, listo para inscribir a la purretada. Uno a uno iban acercándose los participantes con su creatividad. En el primer concurso intervinieron 41, en otro 72, después fueron 101... Los integrantes de la Comisión visitaban las Escuelas invitando a los alumnos, salían en busca de los premios, siempre había comerciantes y vecinos que colaboraban con sus donaciones.
Era lindo ver los esos rostros chispeantes esperando el resultado del Jurado. Cuantas ilusiones y esperanzas guardaban esos corazoncitos.
A esta expresión infantil se sumaban las exposiciones plásticas de los artistas locales en la Plaza Manuel Belgrano o en los salones de la Parroquia o de la Facultad Luterana.
¡Cuantas cosas más desarrolló el Ateneo!: exposiciones de fotografía, mesas redondas sobre el uso del lenguaje, cursos de historia, concursos de vidrieras, la tramitación de una Escuela de Bellas Artes... El Boletín informativo, que en su Nº 1 se presentaba diciendo: "¿A qué venimos? A buscar más comunicación con este modesto vehículo. Pretendemos que esta simple hojita, tamaño oficio, sea cauce para vínculos que agrupen aún más, no sólo a la familia de El Hornero, sino también a los que están fuera de nuestro círculo. Venimos también a darle un poco de aire al materialismo, con un soplo de intelecto, bellas artes, literatura, cultura en general, noticias de nuestro ambiente". Y fue realmente un medio de comunicación, se editaron 130 números desde 1975 hasta 1988.
El Círculo de Periodistas de General Sarmiento otorgaba cada año distinciones a las personas, deportistas e Instituciones destacadas. En 1980 la Institución destacada del Partido de General Sarmiento fue el Ateneo artístico y cultural "El Hornero"
El 8 de noviembre de 1980 se hizo entrega del galardón, en un emotivo acto que se desarrolló de acuerdo al siguiente programa:
A las 18,30 horas en el salón parroquial, después de entonar los himnos Nacional y de Belgrano, el Padre Olegario Pascual bendijo la bandera de ceremonias, donada por el prof. Pedro Oscar Casas, en atención a la labor desarrollada por "El Hornero". Inmediatamente el coro del Colegio Nacional Tomás Guido de San Martín, saludó a la bandera.
A continuación el Ateneo recibió la plaqueta del Círculo de Periodistas, entregada por el presidente del Círculo, Lic. José Echeverría Astorgano, agradeciendo la distinción con emotivas palabras Alfredo Spampinato, presidente del Ateneo.
Concluyó este día de fiesta, con un Concierto ofrecido por el Coro del Colegio Tomás Guido, dirigido por Ada Cortés de Darman.
"A lo largo de los años y de la actividad de "El Hornero" se han sucedido éxitos y fracasos. Después de la consiguiente depresión que producen estos, olímpicamente han renacido las ganas de más proyección",
afirmaba un artículo publicado por el diario Sucesos en 1980. Así fue cómo, con esas ganas, cada año se fueron brindando diez meses de demostraciones culturales de todo carácter: mesas redondas, audiovisuales, conferencias, conciertos didácticos, historia, literatura, concursos infantiles de pintura. Fueron el alma mater Alfredo Spampinato y Giralt Lladó.
En 1988 Alfredo Spampinato enfermó y los esposos Lladó regresaron a su tierra, Cataluña, esto llevó a la desaparición de El Hornero, pero queda un desafío expresado en el último número de su boletín:
"Es hora de sembrar para luego cosechar. La entrega dará sus frutos. Hay que comprometernos en la siembra. No nos asuste la aridez del terreno cultural debido a la indiferencia que todos conocemos. Si amamos nuestra tierra grande, nuestro terruño paceño, es necesario que uno y otro sol nos encuentren en la huella, sembrando en el surco".
Mucho han sembrado los artífices de El Hornero, pero la siembra debe seguir. La Dirección de Cultura continua esta siembra, pero, además, ¿No será la hora de hacer resurgir al Ateneo?.
Alberto Julio FERNANDEZ